lunes, 27 de junio de 2011

Nos habiamos amado tanto

No sé exactamente que sucedió, ni como pasó
el punto es que volviste a mi mente inesperadamente,
así como la lluvia que veo caer por la ventana de mi cuarto.











La lluvia, debe ser esta la que te trajo de nuevo.
Caminaba con tranquilidad mientras las gotas
empezaron a caer en mi rostro,
no sé si eran tus lágrimas pero sí que llevaban tu sabor.
Cuantas veces besé tus ojos mientras llorabas entre mis brazos,
cuantas veces en silencio nos fuimos amando.

Echada y a punto de llamarte me encuentro en mi cama,
no sé si eso es realmente lo que quiero
pero sé que en estos momentos tu sentimiento lo llevo adentro,
aqui adentro donde por tantos años viviste, creciste... moriste.

La lluvia, no hay duda que esta te trajo de nuevo.
Tu mirada mientras yo decía cualquier tontería y me sonreias;
eras sol cuando reias.
Caminabamos, así ibamos tu y yo, sin un camino fijo
ni siquiera un destino,
tan solo caminabamos porque de esa forma nos amábamos.

Aún deseo saber de ti y que será de tu vida,
te extaño lo admito, pero no sé si es a tus recuerdos
o es que deseo nuevos momentos;
temo buscarte y luego arrepentirme,
este juego de separarnos también consiste en que yo me haga a un lado.

Creo que para ser una tarde joven
cerraré mis ojos tratando de sentirte a mi lado,
lo recuerdo... aquellos cálidos besos en dias de veranos;
cierro mis ojos y por un momento déjame intentarlo de nuevo,
a ver si en sueños cumplimos nuestras promesas,
al menos la de andar siempre tú y yo de la mano.

3 comentarios:

Die dijo...

Cuando uno puede arrepentirse de dejar y de volver, gran dilema, pero solo hay chance a averiguar el resultado de una opción que elijamos

Pamela Caballero dijo...

Lo sé y aunque difícil tuve que decidir, sobre todo porque no fue tanto ausencia de sentimiento a pesar de no ser lo mismo. Las personas no cambian, no cambian...

David C. dijo...

Las dos semanas de lluvia en Lima me fascinaron. Pusieron romántica a la ciudad.